"- Un Flaitongo Mataré/ Y a Su Madre Violaré. - Que onda, hermanito? A quien se va a violarse?
- Ehhh, no, a nadie, era broma..."
(?)
El título y la imagen refieren a un personaje regular en las obras de la Commedia Dell' Arte Italiana. Il Capitano, dentro del contexto de las obras del género, era un fuereño que, como su nombre lo indica, tenía-aparentemente, al menos-el rango de capitán en la milicia de su lugar de origen. El mentado militar se ufanaba de haber cometido muchos y terribles asesinatos, combatido en guerras que se pasaban de cruentas, destruido pueblos enteros no sin antes haberle hecho el sexo a todas sus mujeres y matado a todos sus hombres y niños, etc. Era el más malo de los malos, el más rudo de los rudos, el más fuerte de los fuertes, el más macho de los machos y el más califa de los califas. O eso era lo que se suponía. Porque en realidad, tales hazañas sólo existían en la imaginación de Il Capitano, y como mucho, existían pero las había hecho alguien más. Porque bastaba con que al tipo le dijeran 'bu!' para que se fuera a un rincón, de espaldas al muro, meado entero y rogándole a Dios que no le ocurriera nada malo. Era un semental de la boca para afuera no más, porque en realidad era el emperador de los mariquitas. Y más encima era eyaculador precoz (como puede verse en sus interacciones con la matrona, otro personaje del género que básicamente representaba a la meretriz del pueblo, que era tan fácil como atractiva). El gallo era, en esencia, un farsante, un fantoche, y por sobre todo, muy pero muy pusilánime.
Parece que la Commedia dell'Arte es más conocida en Chile de lo que uno cree, porque este país está lleno de Capitanos Chilensis circulando por los rincones de nuestra larga y angosta faja de tierra (?). Tipos de hablar rudo, ademanes violentos y promesas que asustan a todo el mundo, pero que rara vez cumplen, quizás porque saben que aquel que prometen lastimar irrecuperablemente los haría añicos en segundos. De hecho, a veces ni siquiera, pero lo creen.
Una de las variantes más comunes de este especímen es la que este servidor (?) denomina como Il Capitano Antiflaite. Este sujeto (?) se encuentra tanto en la interacción persona a persona como en las distintas redes sociales de Internet (léase (?) Fotolog, Facebook, Twitter, entre otras).
Como primer paso, te hablan directamente de la lacra que resultan ser los flaites (objeto de su odio recalcitrante) y de como estos deberían ser eliminados inmediatamente del ecosistema. Hasta te habla con detenimiento (y aterradora fascinación) de las formas que se le ocurren para terminar con los sujetos que le impiden conciliar el sueño. Fueron (y son)fans incondicionales de la campaña 'Pitéate un Flaite' (esa oda a la democracia y la sana convivencia entre los pueblos que promocionaban los elegantes eruditos de la Radio Carolina).
Ya cumplida su tarea inicial, su proyecto siguiente es iluminarnos a través de la red con campañas socio-políticas (dejo el puntaje en la escala de visceralidad a elección del lector) que insisten en liberar a la 'gente honesta y decente' de la amenaza cuma. Los títulos que estos nazis de papel màché les ponen a sus colectivos pro-humanidad (?) son como los ejemplos a continuación:
a) 'Pitéate un flaite' (porque además son indiscutiblemente originales).
b) 'Menos flaites para un mejor vecindario' (¡eso es democracia!).
c) 'Por cada flaite que desaparece, más oxígeno para nosotros'. (son bala para las ciencias naturales).
Sin embargo, nuestro amigo Il Capitano Antiflaite cae en dos contradicciones fatales que le quitan toda validez posible a su corriente de pensamiento:
- Il Capitano Antiflaite es un Capitano de alma. Por lo tanto, es por definición un cobarde. Pero que muy cobarde. Dice que tiene que acabar con los flaites y que va a hacerlo indeclinablemente. Dice, que quede claro. Porque basta que uno de ellos lo trate de 'socio' o le pida una moneda para que el valiente Prat (?) recule sin pensarlo. Y en realidad hace bien. Un flaite se demora más en respirar que en deshacerse de él. Y de cualquiera de nosotros, en realidad.
- Por otro lado, este personaje padece de muchos vicios de esos que declara odiar tan enconadamente. Es matón, abusivo, malhablado, no sabe vestirse, no sabe hablar, alardea en demasía de las cosas buenas que hace o tiene, es ignorante, patudo y en ocasiones vicioso. Es, en resumen, la representación viva de todo aquello que el llama flaite. Pero mucho más ganso y débil. Porque si el flaite tiene una virtud, esa es la 'calle', la viveza, la sagacidad adquirida por los años de arrabal y vida dura. Algo que, en el fondo, nuestro objeto de análisis envidia impúdicamente, sin el menor sentido del ridículo.
Cuando vea a Il Capitano Antiflaite encarnado en un ser querido, Ud. tiene tres opciones:
a) Seguirle la corriente. Ser un chico malo sólo en el discurso, igual que él/ella (hay que acotar que este individuo también puede ser mujer, y tiene las mismas características que su versión masculina, descontando las salvedades relativas al género)
b) Ignorarlo. Esto lo libra a Ud. de ser uno de su especie, pero no soluciona el problema.
c) Decirle, amablemente y con buenas palabras, que puede ser incongruente y en ocasiones hacer un ridículo insalvable. Que en algún momento, el puede ser víctima de discriminación y que ese dolor debe evitarse a toda costa. Sea cortés en todo momento. Ser violento no sólo le hace perder consistencia. También hiere la susceptibilidad de su interlocutor. Porque, en el fondo, este es un niño sensible, necesitado de mucho cariño y comprensión. Si Ud. ama a su gente de verdad, le aconsejo hacer esto último.
Tenga un muy buen fin de semana. Descanse, diviértase, y recuerde:
Todos somos iguales ante los ojos de Dios (?).
Saludos.

Me sentí identificado... jajajajaja. :(
ResponderEliminarBuen blog, y reitero mis felicitaciones por la aceptación de Twitter. Me conseguiré más páginas así de la onda de críticas irónicas y las comentaremos.
Abrazos; nos vemos a la vuelta del casino.